En Chile, la compraventa de un vehículo motorizado no pone término automático a la responsabilidad legal del vendedor. Aunque el automóvil haya sido entregado materialmente y el precio pagado, el antiguo propietario puede continuar recibiendo multas de tránsito, citaciones judiciales y cobros administrativos, si la transferencia del dominio no se inscribe oportunamente.












